El botones
La acción transcurre en el hotel "El Gran Alce", donde los tres son empleados, los dos primeros botones, el tercero encargado. La trama es casi inexistente, pura excusa para mostrar inspirados gags, como los del barbudo atendido por Fatty, y que con su toque maestro transforma en sosias del general Grant y del presidente Lincoln; hay pasajes muy físicos, como los del ascensor por tracción animal, o aquel en que la chica de rigor termina sentada sobre la cabeza de alce que da nombre al hotel; también destaca la persecución final, con llamativos planos del tranvía que se desliza cuesta abajo cuando se queda sin el caballo que tiraba de él, y que termina atravesando el hotel.
Entre bastidores
Uno de los más divertidos cortos de Arbuckle-Keaton, con el mundo de los espectáculos de variedades como marco. Contiene gags memorables, desde el inicial de Fatty pegando carteles, a la llegada de los diferentes artistas, entre ellos el impresentable forzudo, o la simulada nieve que cae sobre el escenario. Se trata de un humor muy físico, al que hizo su valiosa aportación el guionista Jean C. Havez, que acabaría trabajando para Harold Lloyd.
Coney Island
Divertida farsa de Roscoe 'Fatty' Arbuckle, que da esquinazo a su esposa en la playa para irse a la feria y disfrutar de compañía femenina más estimulante. En sus peripecias se topará con otros dos tipos que pretenden a la misma chica. En su esfuerzos por disfrutar de tan interesante joven llegará incluso a disfrazarse de mujer para estar con ella en un balneario, lo que provocará las risas de su rival, Buster Keaton, que ha sido contratado como salvavidas. Domina un tono festivo y malicioso, donde se subraya la atracción del eterno femenino en el "machito" medio.
¡Oh, doctor!
Uno de los más disparatados y enredados cortos de Roscoe 'Fatty' Arbuckle. La trama se inicia en el hipódromo, donde su personaje apuesta en las carrera, al tiempo que coquetea con la mujer de un tipo, cuando él mismo está acompañado de su esposa e hijo (este, sorprendentemente, es Buster Keaton, que berrea que da gusto, como si fuera un crío). Luego la cosa se complica en la consulta de médico de Fatty, donde escasean los pacientes. Pero la mujer con la que tonteaba le llama a su casa para que la visite, ocasión que aprovecha su marido ladrón para robar un valioso medallón. Y aún hay más lío cuando Fatty se pone el uniforme de un policía.
El carnicero
Un carnicero de una tienda de ultramarinos se enamora de la hija del propietario. Cuando el propietario se da cuenta manda a la joven a un internado. Para verla, el chico hará de todo, incluso hacerse pasar por mujer.
100% Money Back Guarantee
Free Shipping from €60 in mainland Spain.
Catalog of more than 40,000 references
Data sheet